<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' version='2.0'><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-13958222</atom:id><lastBuildDate>Sun, 22 Nov 2009 20:44:37 +0000</lastBuildDate><title>Letras de Horror</title><description>Espacio dedicado a difundir la obra del escritor argentino Luciano Doti, ganador del Premio Kapasulino a la Inspiración 2009. 

"Es éste un cuento que, con aspavientos y gritos, refiere un loco, y que no significa nada."
Macbeth, William Shakespeare</description><link>http://letrasdehorror.blogspot.com/</link><managingEditor>luciano_doti@hotmail.com (Luciano Doti)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>12</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-13958222.post-6661099003070245891</guid><pubDate>Sun, 25 Oct 2009 18:08:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-10-25T11:09:26.080-07:00</atom:updated><title></title><description>Licantropía en el monte&lt;br /&gt;Luciano Doti&lt;br /&gt;Más de una vez, al terminar de jugar un partido de fútbol, habíamos sentido una presencia extraña en ese predio conocido como Monte Dorrego. Eso sucedía generalmente en invierno, cuando el crepúsculo llegaba temprano y la oscuridad se apoderaba pronto de todo. Los árboles daban en esas circunstancias un toque más tenebroso al paisaje, obligándonos a abandonar el lugar a paso acelerado. De posibles actividades paranormales en el Instituto Sarmiento se sabía poco a ciencia cierta, pero circulaban rumores que abundaban en detalles truculentos. Con todo, algunos elucubraban que esa edificación emanaba un poderoso halo de maldad que impregnaba la atmósfera circundante, incluidos los altos árboles que el viento mecía incansablemente.En algunas ocasiones, se habían hallado sobre la grava cuerpos de jóvenes muertos. No muchos, pero sí los suficientes como para que la leyenda urbana tomara forma; sobre todo teniendo en cuenta las laceraciones cutáneas y la carne desgarrada en jirones. La versión oficial hablaba de perros feroces vagando solos durante la noche, dogos argentinos o alguna raza inglesa. La de los vecinos, de robo de órganos para transplante; era la década del 80, y los rumores acerca de una van recorriendo las calles a la caza de niños y adolescentes eran moneda corriente; más de uno aseguraba haber sido perseguido, logrando escapar milagrosamente. También se hizo presente el mito, y se introdujo un nuevo elemento a las narraciones orales de los acontecimientos: los asesinatos habían sido cometidos con luna llena. Entonces, los perros fueron reemplazados por lobos, los cuales serían un grupo de niños del instituto, que se habrían convertido en lobisones tras ser mordidos por uno de ellos, séptimo hijo varón.Así, con la opinión pública dividida en dos, los que abonaban a la teoría del robo de órganos, y los que creían el mito del lobisón, toda Lomas del Mirador estaba atenta y dispuesta a evitar un nuevo hecho sangriento.Un sábado de luna llena fue la fecha elegida para que un grupo de niños del instituto tomara la comunión en la capilla situada dentro del predio. La ceremonia se realizó al atardecer, cuando ese astro, redondo y brillante, pendía bajo, casi al alcance de las manos; de alguna manera, era una luz que, cual péndulo de psiquiatra, desplegaba su poder hipnótico invitando a fijar la vista en ella. A los niños se los notaba raros, pero se atribuyó esa percepción al nerviosismo natural en personas que recién comienzan a vivir y se disponen a dar un paso que, a esa edad, parece tan trascendental, como es comulgar con Dios. Sin embargo, al ingerir el cuerpo de Cristo se pusieron pálidos, y tuvieron que salir afuera para tomar aire fresco. Allí, bajo el influjo selenita, empezaron a padecer convulsiones, y a hinchárseles las venas y tendones, al mismo tiempo que su cuerpo se cubría de bellos; era un ataque de licantropía, a la vista de todos. La gente huyó despavorida, excepto un grupo de hombres que, sin darles espacio para atacar, los tomó en sus brazos y los empujó dentro de la capilla, donde el sacerdote los roció con agua bendita. Los niños quedaron tirados en el piso, con la respiración agitada y el pulso acelerado; un sudor frió les cubría la frente, pero su cuerpo hervía de fiebre. El cura, sosteniendo un crucifijo frente a ellos, procedió a pronunciar un antiguo conjuro en latín: “¡Vade retro, diábolos!”.Después de eso no volvieron a repetirse los hallazgos de cuerpos sin vida, y la capilla se cerró, hasta el día de hoy que no se usa para nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13958222-6661099003070245891?l=letrasdehorror.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://letrasdehorror.blogspot.com/2009/10/licantropia-en-el-monte-luciano-doti.html</link><author>luciano_doti@hotmail.com (Luciano Doti)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-13958222.post-1512278157385654549</guid><pubDate>Sat, 19 Sep 2009 19:40:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-19T12:42:24.680-07:00</atom:updated><title></title><description>Reservito.&lt;br /&gt;                                               Luciano Doti&lt;br /&gt;   Durante primavera, la zona de costanera sur suele ser uno de los paseos más populares del domingo. Las familias y grupos de amigos concurren allí en busca del contacto con la naturaleza, que en Buenos Aires resulta muy difícil de conseguir. En ese lugar se encuentra la Reserva Ecológica. Se trata de un predio, antiguamente bañado por las aguas del Río de la Plata, que fue ganado a dicho curso fluvial a base de relleno de escombros y tierra traída de otras partes de la ciudad. Hoy, es un área protegida, que recrea el ecosistema que hallaron los colonizadores españoles cuando arribaron allí. Consta de una gran variedad de árboles y plantas, y algunas lagunas. Unas cuantas especies animales habitan en esa franja costera, la mayoría son aves autóctonas, y también, aunque en menor numero, hay mamíferos. Estos últimos han dado origen a una leyenda muy difundida entre los visitantes que surcan los senderos de la reserva. La misma asegura que al caer el sol, un extraño animal de características mitológicas, quizás familiarizado lejanamente con el lobo, recorre errante todo el sitio en busca de carne fresca. Este tipo de leyendas produce efectos muy disímiles entre la gente. Están los que no creen, los que no saben si creer o no, pero por las dudas se van a la hora del crepúsculo, y están los que quieren quedarse para ver con sus propios ojos si existe tal ejemplar. A esos últimos, pertenecía el grupo de tres amigos que esa tarde-noche decidió permanecer allí, a la espera de que apareciera el animal conocido como: “Reservito”.   Sobre la manera en que “Reservito” llegó a la costa de la ciudad existen varias teorías y conjeturas, pero la más aceptada es que bajo por el Paraná, flotando en uno de esos montículos de troncos y ramas que ese río arrastra desde el litoral. A que especie pertenece es un misterio. Quienes lo han visto, lo describen como una mezcla de can y roedor, con algunos rasgos de anfibio.&lt;br /&gt;  Al atardecer, el cielo se puso rojizo, mientras unas nubes grises se acercaban amenazantes, rodeando a la luna llena que colgaba baja, cerca de la gente que comenzaba a abandonar la reserva. Los tres amigos no le prestaron mayor atención a esa situación meteorológica. Habían planeado quedarse y averiguar todo lo que pudieran acerca de “Reservito”, y no estaban dispuestos a renunciar a ese propósito por culpa de una tormenta, aun sabiendo lo torrenciales que suelen ser estas en primavera. Entonces, sin cambiar de parecer, y siguiendo al pie de la letra su plan, se escondieron en unos pastizales, con el fin de no ser advertidos por los guardias que patrullaban el predio. Junto con ellos también ocultaron sus bicicletas, acostándolas sobre la grava, que era suficiente para cubrir totalmente esos rodados. Una vez que se percataron de que eran las únicas personas en ese lugar, iniciaron la búsqueda. El pronunciado descenso de la temperatura y la oscuridad reinante, impregnaban la atmósfera con un aire tenebroso. Los muchachos decidieron separarse y, portando cada uno una linterna, encararon por cuenta propia la tarea de hallar a “Reservito”.&lt;br /&gt;  Ahora las nubes tapaban completamente la luz de la luna. Los caminos zigzagueantes no se diferenciaban en nada uno de otro. El silencio se imponía en todo el terreno. Hasta que Pablo, uno de los muchachos, oyó un sonido proveniente de la maleza. Apuntó su linterna hacia allí, y vio algo moverse. Bajó de su bicicleta y se internó en ese sector, para investigar de qué se trataba lo que acababa de oír. Pero dio un paso en falso.&lt;br /&gt;  Es sabido que en la reserva los pastizales están más bajos que los caminos, y que, por lo tanto, suelen acumular agua, haciendo que se formen zonas realmente cenagosas. En pocos minutos sus piernas se enterraron en el lodo. En vano gritó pidiendo auxilio; sus amigos estaban muy lejos de ese lugar. Para colmo, los alaridos que emitió en forma desesperada, lograron alertar a “Reservito”, el cual se acercó sigiloso, dueño de una gran destreza para moverse en el lodazal; sus dedos unidos por una piel membranosa le daban esa cualidad.&lt;br /&gt;  Cuando sus amigos volvieron a ver a Pablo, este ya no vivía. La bicicleta estaba sobre el camino, y dentro del pastizal había pedazos suyos por todas partes.”Reservito” devoraba esos trozos de carne humana y, al notar que los otros dos muchachos lo observaban, intentó atacarlos. Rápido de reflejos, uno de ellos prendió fuego una rama y se la arrojó al animal. Enseguida el fuego se extendió por todo ese sector, y los dos jóvenes lograron escapar. Después llovió, y el agua caída del cielo apagó el incendio, que de otra forma hubiera reducido a cenizas al resto de la vegetación. Dicen que “Reservito” sobrevivió.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13958222-1512278157385654549?l=letrasdehorror.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://letrasdehorror.blogspot.com/2009/09/reservito.html</link><author>luciano_doti@hotmail.com (Luciano Doti)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-13958222.post-5480894675158449695</guid><pubDate>Sat, 08 Aug 2009 19:45:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-08-08T12:47:10.881-07:00</atom:updated><title></title><description>El viaje&lt;br /&gt;Luciano S. Doti&lt;br /&gt;Hacía tiempo que había dejado de hablar. Ya no tenía expectativas. Todos sus sueños habían ido quedando descartados uno tras otro. La indiferencia se los fue robando hasta que ya no le quedó ninguno. ¿Cuándo fue que se convirtió en ese despojo humano, en esa caricatura que simulaba ser un hombre pero ya no sentía? No se permitía sentir como los demás; no sólo la ilusión de un futuro mejor, sino también la desilusión por algo que no se logra; porque junto con la capacidad de ilusionarse perdió la de desilusionarse. Era una cosa. Sabía que estaba vivo porque el sol que se colaba por la ventana le molestaba en los ojos. Entonces, tenía que correr la cortina, realizar un movimiento con uno de sus brazos; todavía sus miembros le respondían a la orden del cerebro; ergo, estaba vivo. Eso era todo. El movimiento del sol desde la mañana hasta la noche era su mundo. Los diferentes tonos de luz dentro de la habitación. Las sombras más cortas o más alargadas, que proporcionaba el disco solar, le daban la noción del tiempo durante el día, en cambio el paso de las estaciones lo percibía observando el árbol junto a la ventana. ¿Cuántas veces había visto a ese árbol mudar sus hojas, y cambiar su color de verde a amarillo? Se había perdido en un viaje sin rumbo. Sabía que no iba a ninguna parte, pero en su estado actual no había dolor, tampoco placer; no siempre la existencia debe llevar implícita el sufrimiento, también puede llevar vacío, o sea: nada. Estaba tirado en la cama con los brazos extendidos formando una cruz. Miraba alternativamente el techo, la pared y el árbol junto a la ventana, y no pensaba en nada. Desde hacía mucho tiempo todo era igual. Se hallaba inmerso en un círculo vicioso; el cual repetía una y otra vez los mismos acontecimientos; esto último era una forma de decir, ya que en realidad no acontecía nada. Su existencia era bucólica hasta el hartazgo, pero de pronto algo sucedió. Mientras observaba las nubes pasajeras que el viento arrastraba, ese movimiento cinético hacía aún más evidente su condición estática, entró su madre a la habitación y le dijo:&lt;br /&gt;-Roberto, hoy van a venir tus amigos a buscarte. Anda a afeitarte así estás listo y no los hacés esperar cuando llegan.&lt;br /&gt;Roberto se dirigió al baño. Antes de tomar la afeitadora se miró en el espejo. Se sintió confundido; no sabía si él era el de carne y hueso que miraba al espejo, o la imagen demacrada que se reflejaba en él, ninguno de los dos parecía tener alma; finalmente tomó la afeitadora y se rasuró. Lo hizo con movimientos mecanizados, siguiendo una rutina aprendida hacía tiempo. Al terminar se lavó la cara con agua fría, de haber estado caliente no hubiera notado la diferencia. Después se sentó en el sillón del living a esperar que llegaran sus amigos. Cuando vio al vehículo de siempre detenerse frente a la puerta de su casa, lo abordó. Pero, tras recorrer algunas cuadras, se dio cuenta de que no eran sus amigos. Así que, Roberto comenzó a gritar:”¡Socorro, me secuestran!”.El acompañante preparó una dosis de un sedante y lo inyectó. Antes de que la droga le hiciera efecto, Roberto salió corriendo del interior del vehículo. El acompañante lo persiguió detrás, lo alcanzó y forcejearon, hasta que las dos manos de Roberto se cerraron sobre el cuello del acompañante. Cuando llegó el chofer a la escena del hecho, su compañero ya no respiraba.&lt;br /&gt;En el juicio que se llevó a cabo unos meses más tarde, el chofer de la ambulancia declaró que vio como el paciente que transportaban al neuropsiquiátrico mataba al enfermero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado por primera vez en la antología Juntacuentos, Editorial Dunken. Buenos Aires, 2006.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13958222-5480894675158449695?l=letrasdehorror.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://letrasdehorror.blogspot.com/2009/08/el-viaje-luciano-s.html</link><author>luciano_doti@hotmail.com (Luciano Doti)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-13958222.post-2136171448705639058</guid><pubDate>Fri, 03 Jul 2009 00:07:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-07-02T17:09:48.877-07:00</atom:updated><title></title><description>Gusanos&lt;br /&gt;                          Luciano Doti&lt;br /&gt;Que cualquier carne tiene la capacidad de agusanarse es algo que sabemos todos, pero también tenemos conocimiento de que para ello debe haber una herida o un cuerpo sin vida. Existen diferentes tipos de gusanos, y no es mi intención usar estas líneas para clasificarlos; por otra parte, no sabría como hacerlo. Sólo sé que una persona puede agusanarse, que conocí a una persona que se agusanó, aunque en un primer momento no estaba herida ni muerta; he allí lo extraordinario del asunto.&lt;br /&gt;El tipo se llamaba Carlos, creo que ese era su nombre; para el caso da igual. Frecuentaba uno de esos copetines al paso del conurbano. Pendenciero él, tenía la costumbre de mirar a todos con cierto grado de altanería, de más está decir, absolutamente infundada. Tomaba una cerveza y de vez en cuando intercambiaba alguna opinión con los otros ocasionales parroquianos. Cualquier contrapunto, por insignificante que fuera, le generaba una tensión delatora de violencia contenida contra su interlocutor, que en ocasiones se aplacaba si el otro decidía hacer a un lado el incidente, por considerar absurdo el debate o devaluado a quién lo planteaba. &lt;br /&gt;Una noche, estaba yo con unos amigos compartiendo una botella de tequila en la calle, cuando pasó Carlos. La botella ya casi llegaba a su fin, por lo que se imaginarán cual era nuestro estado: nos hallábamos completamente borrachos, fuera de control y hasta pendencieros. Carlos nos provocó. Se acercó a nosotros de manera arrogante. No nos pidió tomar un trago uniéndose al grupo, quiso hacerlo a lo guapo. Nos arrebató la botella. Etílicamente envalentonados, nos íbamos a las manos, hasta que uno de nosotros, de manera atinada debo reconocer ahora, sugirió hacer a un lado el incidente, dado que ya en la botella quedaba poco. De hecho, nuestros hígados le agradecerían el robo, aunque el tema no era la botella en sí, sino el ultraje; pero tratándose de Carlos, no valía la pena la molestia ya que, como quedara dicho, se trataba de un personaje devaluado.&lt;br /&gt;En el interior de la botella, flotando en el poco liquido que quedaba, había un gusano. No sé si vivo o muerto. Tampoco sé si es algo que traen todas las botellas de tequila o sólo esa en particular. De algo no tengo dudas, Carlos bebió el contenido de la misma, completo; es decir, que al terminar no quedaba líquido ni gusano.&lt;br /&gt;Si estaba muerto, juzgo que revivió. Y se me ocurre que ya dentro del cuerpo de Carlos, el gusano comenzó a colonizar todo ese organismo, carcomiendo la carne desde adentro hacia fuera. Esos parásitos se alimentan de carroña, y a Carlos, tantos años sembrando odio y maldad, lo deben haber convertido en eso: pura carroña viviente. &lt;br /&gt;Al principio, su enfermedad se manifestaba como una especie de sarna, en la forma de lesiones o manchas cutáneas; pero poco a poco, a paso lento aunque inclaudicable, avanzaba progresivamente. Cada vez causaba mayor repulsión frente a la gente, incluso más que antes. La última vez que lo vimos, unos gusanos blancos danzaban sobre su rostro curtido e irreconocible. &lt;br /&gt;Después de eso, no apareció más por el bar que solía frecuentar. También abandonó la pieza que alquilaba en una revenida edificación de la zona, lugar en el cual, por esos días, se vio una cantidad inusual de gusanos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13958222-2136171448705639058?l=letrasdehorror.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://letrasdehorror.blogspot.com/2009/07/gusanos-luciano-doti-que-cualquier.html</link><author>luciano_doti@hotmail.com (Luciano Doti)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-13958222.post-2728071297357075904</guid><pubDate>Sun, 31 May 2009 17:19:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-05-31T10:20:17.422-07:00</atom:updated><title></title><description>El rito&lt;br /&gt;                 Luciano Doti&lt;br /&gt;Liliana estaba en sus cuarenta y pico, pero aparentaba menos; quizás treinta y cinco. Divorciada, de clase media, porteña. Llegó sola, pero allí se encontraría con sus amigas; era jueves. Ese era el día de la semana que destinaban al esparcimiento, cena y tragos entre damas contemporáneas, tal vez aventura. Como ya se dijo, fue la primera de su grupo en llegar. Al pasar junto a la mesa en que se hallaba Diego, le dedicó una leve sonrisa, ella a él; una suerte de saludo entre desconocidos, posiblemente alentada por ese espíritu de jueves after office que anidaba en su alma. Sin detenerse siguió caminando, montada en sus empinadas sandalias, hacia una mesa ubicada más adentro; Diego había elegido una junto a la ventana. Se sentó y pidió a la mesera su primer trago de la noche, Gancia. Entonces se entretuvo escrutando el salón, la decoración de las paredes, la calle que, aunque alejada, se dejaba ver en parte; y también su mirada se cruzó en algún momento con la de Diego. El aperitivo americano iba bajando de a sorbos. Liliana se percató de que entre ellos había onda, y se sintió halagada por eso. Después llegaron sus amigas, y juntas ordenaron la cena. Diego continuó bebiendo, estaba solo, no era su intención cenar.&lt;br /&gt;Ahora el salón estaba completo, era la hora pico, en esa noche de jueves en que los mayores de veinticinco se reúnen para confraternizar, sin sus parejas los que la tienen. El momento es una gran oportunidad para solos y solas, corazones solitarios que buscan una costa donde encallar. Diego bebía, desde la mesa donde se hallaba Liliana le llegaban algunas risas, como un eco distante. Las veía hablar entre ellas y mirar de vez en cuando hacia donde estaba él. Al terminar la cena, las amigas intentaron convencer a Liliana de que no dejara escapar esa chance.&lt;br /&gt;-Dale, acercate a la mesa de él y decile si te podés sentar un momento.&lt;br /&gt;-No sé, voy a quedar como si estuviera regalada.&lt;br /&gt;-Eso no importa, tomá otro trago y andá, es tu oportunidad.&lt;br /&gt;Liliana obedeció a sus amigas, bebió otro trago y se puso de pie; enseguida caminó hacia la mesa de Diego.&lt;br /&gt;-Hola, ¿me puedo sentar un momento?&lt;br /&gt;-Sí, claro, sentate.&lt;br /&gt;-¿Como te llamás?&lt;br /&gt;-Diego, ¿y vos?&lt;br /&gt;-Liliana. ¿Esperás a alguien?&lt;br /&gt;-No, estoy solo.&lt;br /&gt;El dialogo continuó recorriendo todos los lugares comunes habidos y por haber, una simple rutina entre dos personas del sexo opuesto que ya han dejado atrás la adolescencia y se encuentran un jueves a la noche, con unas copas de más encima, dispuestas a entablar una relación ocasional. El pragmatismo se apoderó de ambos.&lt;br /&gt;-¿Vamos a mi departamento?-preguntó ella, a modo de invitación-Mi hija esta con el padre, mi ex.&lt;br /&gt;-Dale, vamos-acepto él.&lt;br /&gt;Liliana fue a la mesa donde aún se hallaban sus amigas a buscar su cartera y avisarles que se iba con Diego. Luego sí, la flamante pareja se marcho.&lt;br /&gt;En el departamento de Liliana, bebieron café y consumaron el final del rito. Después, se asomaron al balcón; la tibia madrugada de noviembre lucía desangelada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado por primera vez en la antología Fuga Imperceptible, Editorial Dunken. Buenos Aires, 2008.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13958222-2728071297357075904?l=letrasdehorror.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://letrasdehorror.blogspot.com/2009/05/el-rito-luciano-doti-liliana-estaba-en.html</link><author>luciano_doti@hotmail.com (Luciano Doti)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-13958222.post-5733069053500658584</guid><pubDate>Thu, 30 Apr 2009 23:33:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-04-30T16:38:06.323-07:00</atom:updated><title></title><description>El gnomo sin tiempo&lt;br /&gt;Luciano Doti&lt;br /&gt;Recuerdo lo ocurrido como si hubiera sido hoy, pero no recuerdo el momento. Es decir, me resulta imposible situarlo en algún espacio cronológico. Todo comenzó el día en que fui, como tantas otras veces, a bailar tango. Esa fue la primera vez que lo percibí. Aunque me era bastante desconocido lo reconocí. Como si ya nos hubiéramos encontrado anteriormente. Quizás, la teoría de la reminiscencia, por la cual uno tiene un conocimiento previo de lo que es en sí, me ayudo a tener la convicción de que de el se trataba. El monstruo se hallaba sentado en una mesa al costado de la pista, y podría jurar que fue él quien me condujo hacia ella. Bailamos. Eso hicimos. No se durante cuanto tiempo, y otra vez tengo que detenerme aquí. Porque si algo caracteriza a esta historia es que no tiene tiempo. Transcurrió o transcurre o transcurrirá en un lugar. ¿Pero cuando? El tango sonaba en el salón. Pie derecho atrás, el pie izquierdo dibuja una ele también atrás, junto ambos pies, avanzo uno, dos, tres, los junto nuevamente, giro abriendo el pie derecho y junto para comenzar otra vez. Lo bello en la tierra imita a lo bello en sí. Luego yo me senté en mi mesa y ella con el monstruo. A la vista de todos ella estaba sola, pero para mi estaba acompañada por ese extraño ser. Ese ser que en arcaico dialogo se debatiera si debe considerarse un dios. Salí a caminar por una avenida que frecuente mucho en otro tiempo. Camine varias cuadras reflexionando sobre estos temas, la gente pasaba al lado mío sin que yo fijara mi atención en ellos. De vez en cuando me corría a un costado para no chocar con alguno que iba mas distraído que yo. No se como hice para atravesar los cruces de calle, debo haberles prestado atención inconscientemente, dado que llegue a recorrer quince cuadras sin advertirlo. Estaba en la puerta de un bar ya conocido por mí y entré. Pedí cerveza. Nunca tomo vino cuando estoy solo. Me parece que un hombre solo tomando vino en un bar da una imagen de borracho, en cambio con la cerveza disimula más. Así es que, una vez disimulada mi imagen, me dispuse a tomar la cerveza y mirar por la ventana. Cuando uno se deja llevar por los pensamientos no existe el tiempo. Es como en un sueño, el pasado siempre vuelve como un flashback. Es el pensamiento consciente el que nos hace esclavos de ese tirano que gobierna nuestras vidas. En el mundo onírico el tiempo es una dimensión desconocida. El presente es un puente en el espacio, si imaginamos la vida como una línea recta, hacia atrás se extiende el pasado y hacia delante el futuro. El pasado son los recuerdos y el futuro es una ilusión. Entonces, mientras el presente es algo palpable que dura un instante, el pasado y el futuro sólo existen en la mente. Hasta aquí seguí un orden lógico. ¿Pero que hay si dejo de lado esa lógica? Considerando la vida como un plano, ya no como una línea recta, sino como un plano que se extiende hacia todos lados; nos encontramos con que el presente sigue siendo un punto, un instante, pero para el resto del tiempo se abren un montón de posibilidades.&lt;br /&gt;El monstruo sigue junto a ella, trata de ser simpático conmigo, y ahora que recuerdo, quizás, ya lo intento otras veces. Sí, consigo recordarlo, fue en el pasado, pero yo ahora tengo más experiencia. Parece decidido y espera. ¿Cuanto tiempo? No se cuanto tiempo. No hay tiempo.&lt;br /&gt;Estoy sentado en un bar, acabo de caminar quince cuadras, tomo cerveza, la bebo de a sorbos mientras reflexiono, después termino mi cerveza, pago la consumación y me voy. Sigo avanzando por la avenida, en un momento dado, cualquiera, doblo en una esquina, y cuando me doy cuenta, estoy en un laberinto. No sé como llegue a este entramado de calles. Me encuentro con personas que ya conozco. En realidad pasan junto a mí, pero no me reconocen, no me ven. A medida que avanzo voy recordando sucesos acaecidos años atrás. De pronto algo se aclara para mí: este laberinto reproduce lo que hay en mi mente; todo lo que almacene en mi vida esta aquí. Avanzo, nada me detiene, es un viaje al interior de mí ser. En un momento llego a mi límite, más allá comienza el laberinto de ella. En ese limite esta el monstruo, entonces los pies se me traban. No puedo avanzar más. Me siento y espero.&lt;br /&gt;Sigo sentado en mi mesa. Miro la pista de baile. Esta atestada de gente y siguen llegando más. Las parejas van dibujando círculos de fuego en el piso del salón. Bebo un trago de cerveza. Mientras lo bebo miro por encima del vaso y observo, entre luces y sombras, esa mesa. Tras esa acción bajo el vaso, y junto con el también desciende mi mirada para quedarse en la pista. Me levanto de la mesa, subo la escalera, que es extensa y no tiene rellano, me dispongo a entrar en el baño, empujo la puerta y me introduzco en él. Me dirijo a uno de los mingitorios, orino, oigo que dos personas dicen algo de un faso, algo normal en el baño de un boliche, aunque sea de tango; cuando termino, cierro la cremallera de mi pantalón, voy al lavatorio, lavo mis manos, tomo una toalla descartable y me seco las manos; luego desecho la toalla en un cesto y me conduzco a la puerta de salida. Antes de salir me aseguro que mi bragueta este bien cerrada. Después bajo la escalera, camino hasta mi mesa, me siento y bebo otro trago de cerveza; fondo blanco. El monstruo sigue inmutable junto a ella, me fugo por otro camino del laberinto, en vano, todos los caminos me llevan a él. No hay salida, me resulta imposible atravesar esa línea; el limite entre mi sector y el de ella. En medio de ambos se erige enhiesto, cual obelisco en la Plaza de la Republica. Este se encuentra sobre un estrado, impone respeto con su magna presencia, bloquea mi camino autoritariamente, como si dueño de mi destino fuese. Continuo en el salón, afuera la ciudad duerme ajena a todos estos acontecimientos. Son las 4 AM, la hora en que no se sabe si es tarde e la noche o temprano a la mañana. Mientras duermen muchos estarán creando sus propios monstruos. Es así, los hombres hemos creado seres sobre naturales de nuestros miedos. Hace siglos nació la mitología, los dioses paganos, luego las religiones. Pero todo es un refugio para depositar allí nuestros temores. El monstruo no existe, es un gnomo, no tiene entidad. Lo sé, no lo sabía antes pero lo sé ahora. Entonces ya no hay motivo para no avanzar. Frente a mi esta ella, tengo que atravesar toda la pista para llegar ahí. Avanzo por el laberinto, paso por el mismo sitio en el que hace un instante, al menos a mí me pareció un instante, se erigía el monstruo. No hay nada, solo, dueño del lugar, camino a mis anchas por el sitio. Ya estoy en el otro sector, paso por un costado de la pista, llego a su mesa, la saco a bailar, al rededor nuestro el resto de las personas forman un circulo, nosotros ocupamos el centro; giramos.&lt;br /&gt;Un símbolo, lo que creí un monstruo es un símbolo. Representa un sentimiento. Primero tratamos de huir, pero después nos atrae. Ya no podemos escapar, cuando uno esta compenetrado no puede dejarse a sí mismo. A veces, las menos, puede durar su hechizo toda la vida; otras, las más, se termina antes. Pero mientras dura no hay voluntad de escapar, el tiempo pasa sin ser percibido; no hay tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado por primera vez en la antología Homenaje a Oliverio Girondo. Editorial De los Cuatro Vientos. Buenos Aires, 2003.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13958222-5733069053500658584?l=letrasdehorror.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://letrasdehorror.blogspot.com/2009/04/el-gnomo-sin-tiempo-luciano-doti.html</link><author>luciano_doti@hotmail.com (Luciano Doti)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-13958222.post-7479495050028038295</guid><pubDate>Sat, 28 Mar 2009 18:21:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-03-28T11:23:23.706-07:00</atom:updated><title></title><description>La conversión (Cuento en 60 palabras)&lt;br /&gt;por Luciano S. Doti&lt;br /&gt;Anoche salí con la chica que conocí por chat. Terminamos en su hogar, una vieja casona “okupada”. En el fragor del encuentro, ella me dio un fuerte beso en el cuello que me dejó marca. Hoy, noté que el sol me hace doler los ojos y arder la piel. Intento verme en el espejo, pero no me reflejo en él.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13958222-7479495050028038295?l=letrasdehorror.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://letrasdehorror.blogspot.com/2009/03/la-conversion-cuento-en-60-palabras-por.html</link><author>luciano_doti@hotmail.com (Luciano Doti)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>9</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-13958222.post-1069626829486621190</guid><pubDate>Sat, 21 Feb 2009 17:05:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-02-21T09:06:42.817-08:00</atom:updated><title></title><description>Vacío&lt;br /&gt;                                                   Luciano Doti                          &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche es el territorio de la libertad, una dimensión donde reina el libre albedrío. El silencio, un agujero negro en la oscuridad. Noche silenciosa, sólo el viento sopla en la ventana haciendo vibrar los vidrios de la misma. El viento suele ser un invitado habitual en este horario, o quizás también lo sea durante el día, es sólo que durante la noche es cuando prestamos más atención a estos sonidos. Sonidos que cuando niño nos resultaban aterradores, pero luego en la adolescencia se convirtieron en compañeros indivorciables de nuestras veladas. Compañeros de nuestros sueños despiertos, de nuestra ansiedad y desolación. A mí me resulta imposible imaginarme mi vida sin estos nocturnos desvaríos, sin la literatura que brota de lo profundo de la noche como torrente de agua que viene a regar un desierto.&lt;br /&gt;Vacío, en la noche se siente el vacío, en la calma que se apodera de todo y que se encuentra en todo. El escritor esta al acecho. Va desgranando de su mente las letras que darán forma a su nueva creación. La hoja se va colmando de caracteres que germinan cual semillas, entonces el vacío ya no es tan vacío y el desierto luce un poco menos desierto.&lt;br /&gt;¡Mentira!, es sólo un truco del artista, que ha hecho ver algo donde no hay nada. Se evapora la ilusión por su condición evanescente, y donde parecía haber algo, ahora ha quedado un hueco donde se desarrolla un pensamiento. El caos diurno aguarda, vendrá del Este, mañana volverá la rutina. ¡Prisionero! ¡Atrapado en lo cotidiano! ¿Cuándo escapare de este estadío? Por suerte aún es de noche, y la luna me da libertad.&lt;br /&gt;Al correr la cortina la luz de neón se filtra a través de la persiana americana. Quedan algunas horas antes de que el día le gane a la noche. ¿Y qué es la noche? Es uno sobre la cama escribiendo sobre un cuaderno. Son las horas consumidas sin apuro con la tele como único testigo y el volumen bajito para que no nos delate; para que los otros habitantes de la casa no se enteren que allí hay alguien que no duerme, que hace un culto del insomnio, que disfruta cada segundo de ese territorio, quizás el único que los hombres hemos sabido conquistar para nosotros. Es el horario que escapa al castigo divino de trabajar para ganarse el pan con el sudor de la frente. En la noche la manzana puede ser mordida sin culpas y sin reprimendas. Si no hay culpa no hay reprimenda, ya que esta última es sólo un estado de la mente a raíz de lo que hemos aprendido en la vida. Todo queda almacenado en la mente, aun cuando no pensamos en algo, ese algo forma parte de nuestra estructura mental y no nos abandona; a menos que uno se entregue a la libertad del arte y el sueño.&lt;br /&gt;Hay una lombriz que cuando cae el sol se convierte en serpiente, y un gato que, bajo el influjo de la luna, se vuelve tigre. Son los desvaríos de un mismo ser. Andan por el jardín, parece que durante la noche alcanzan su mayor potencial; sino como se explica semejante transformación, de dos animales tan inofensivos en otros tan salvajes. No deja de llamarme la atención como desafían el peligro sin detenerse, son dignos de admiración. Fuertes, ágiles, tienen la contextura física de los seres que son libres, que no se detienen a pensar en esto o aquello. Sin esos prejuicios éticos y morales que aprendemos durante el día y nos oprimen. Entonces, la noche es un proceso de desaprendizaje, una ceremonia donde se rinde culto a la libertad. Uno es uno mismo sin presiones de ningún tipo, sin distinciones de jerarquías o clases sociales, porque estamos solos con nosotros mismos. Se trata de ser como los animales salvajes, sólo existen, la mente no les pesa, tienen su propio nirvana. Una vez que uno ha desaprendido todo lo que molesta, queda un espacio vacío, que se llena con lo que nosotros queremos. Eso dura lo que dura la noche. Cuando el sol comienza a despuntar, el tigre vuelve a ser gato, y la serpiente, ya como lombriz, se escabulle bajo la tierra en una actitud cobarde, justo en el mismo momento en que el escritor deja de soñar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13958222-1069626829486621190?l=letrasdehorror.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://letrasdehorror.blogspot.com/2009/02/vacio-luciano-doti-la-noche-es-el.html</link><author>luciano_doti@hotmail.com (Luciano Doti)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-13958222.post-4408983133380283962</guid><pubDate>Fri, 09 Jan 2009 02:51:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-01-08T18:53:13.547-08:00</atom:updated><title></title><description>Directo al cerebro.&lt;br /&gt;por Luciano S. Doti&lt;br /&gt;Cuando mi amigo estadounidense me contó esta historia mi primera reacción fue un escepticismo mayúsculo. Es cierto que la ciencia avanza a pasos agigantados, y mucho más en el país que constituye la mayor potencia mundial. Pero esa no era razón suficiente como para considerar que fuese posible dominar la mente de las personas mediante un virus creado en un laboratorio.”¿Qué sabes de armas biológicas?”, me preguntó sin darme tiempo a digerir lo que acababa de oír. Le comente todo lo que sabía, lo poco que sabía. Que son armas elaboradas para infectar a la población con virus como el ébola o la viruela, y que de caer en manos de organizaciones terroristas pondrían en riesgo la salud de la gente y, obviamente, el orden mundial imperante en la actualidad. Esa era toda la información que manejaba hasta el instante en que el me contó acerca del virus de dominación cerebral inducida. La existencia de este último es lo que mi natural tendencia al raciocinio me impedía asimilar. Por que una cosa era aceptar que gente mala, terroristas, pudieran querer sembrar el caos utilizando la cepa viral de enfermedades ya extinguidas en la mayor parte del mundo, y otra cosa, muy diferente, era creer que un laboratorio hubiese desarrollado un virus hasta ese momento inexistente en el mundo y, aun peor, detrás de este proyecto no había terroristas sino grandes corporaciones que utilizarían el posible éxito de ese emprendimiento para dominar a la población, induciéndola a votar y a consumir todo lo que determinados programas televisivos le ordenara. Para ello tenían un equipo de publicistas sin escrúpulos, los cuales se especializaban en mensajes subliminales. Los mismos consisten en una serie de conceptos que ingresan visual o auditivamente a la parte inconsciente del cerebro del televidente y luego pasan a la parte consciente, creando en la mente de éste la sensación artificial de que ese concepto nació de su propio pensamiento y no de un estímulo externo. El resto es muy simple, los cerebros poblados por esos virus de dominación cerebral inducida (VDCI) no tardarían en ceder ante dicha sugerencia. Ahora bien, ¿de qué manera se colonizarían esos cerebros? Aquí viene lo disparatado del asunto. Durante los últimos años los implantes mamarios se han ido incrementando notablemente; se calcula que en EEUU 3 millones de mujeres ya los tienen. También sabemos que los mismos muchas veces son factibles de filtraciones; una pequeña rotura en la bolsa contenedora libera el fluido dejándolo en contacto con la sangre. Luego la sangre circula por todo el cuerpo, irrigando la totalidad de los órganos, incluido el cerebro. Conocedores de esta situación, estas corporaciones a las cuales les interesa dominar a la población, habrían invertido en empresas fabricantes de estos implantes, introduciendo en el interior de los mismos el omnipotente VDCI. De manera que en pocos años millones de mujeres estadounidenses serian “inducibles” para estas corporaciones. Más teniendo en cuenta que en ese país aproximadamente mil mujeres se colocan implantes diariamente, eso sin contar los que se realizan en el exterior. Por último no debemos ignorar que la mayoría de estas damas son blancas, de clase media hacia arriba y residentes en las principales ciudades del país, es decir pertenecen a la clase dirigente estadounidense. Son profesionales, empresarias, madres, esposas...no seria prudente subestimar la influencia que tienen sobre la sociedad.&lt;br /&gt;Tras oír ese pormenorizado informe había quedado atónito mirando a Paul, mi amigo estadounidense, a la espera de que éste me dijera algo más, algo que doblegara mi escepticismo. Sin embargo, Paul no agregó nada más. Simplemente se limitó a permanecer sentado frente a mí, y bebió otro sorbo de su cerveza. A mí se me cruzaban mil hipótesis por la cabeza; si esta gente conseguía su cometido en EEUU, no pasaría mucho tiempo hasta que extendieran esa influencia al resto del mundo; incluido mi país, la Argentina. Pese a lo absurdo que me había resultado oír esa teoría al principio, comenzaba a tomarla en serio. Quedaríamos a merced de un grupo de inescrupulosos empresarios. Ahora que lo sabíamos debíamos actuar rápido, para impedir que este perverso plan siguiera su curso.”Hay que advertir a las mujeres sobre esto”, le propuse a Paul. El continuó inmutable frente a mí, bebió un sorbo más de cerveza y luego me respondió. ”Algunas ya lo saben, pero no pueden aparecer diciendo esto públicamente porque las tomarían por locas. Nadie les creería. ” ”Entonces no hacen nada”, acoté resignado.”Usan la excusa del cáncer de mama, pero no esta funcionando; cada vez hay mas estudios que echan por tierra la relación entre el cáncer y los implantes”.”¿Y entonces?”.”Y entonces nada. No se puede evitar lo inevitable, así que, para que luchar. La vida puede estar llena de paz cuando dejas de nadar contra la corriente. Después de todo, no están tan mal, las rubias y pelirrojas con el busto grande...”, dijo Paul, y miró en dirección a una mesa cercana a la nuestra. En efecto, había dos mujeres, una rubia, pelirroja la otra, con sendos implantes mamarios. Notaron que las mirábamos y sonrieron, fue allí, en ese momento, que lo entendí. ¿Para qué luchar, para qué nadar contra la corriente, si la suerte del mundo ya esta echada? Y después de todo, lo que nos depara el futuro, no es tan malo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13958222-4408983133380283962?l=letrasdehorror.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://letrasdehorror.blogspot.com/2009/01/directo-al-cerebro.html</link><author>luciano_doti@hotmail.com (Luciano Doti)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-13958222.post-6893297334387687120</guid><pubDate>Sat, 06 Dec 2008 18:51:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-12-06T10:53:14.231-08:00</atom:updated><title></title><description>Demonios Nocturnos&lt;br /&gt; Luciano S. Doti&lt;br /&gt;Era la madrugada, y no dormía. Estaba cansado, eso sí, pero no había podido conciliar el sueño. Llevaba intentándolo largo rato, dando vueltas en la cama, buscando una posición que facilitara su descanso. Todo era infructuoso. Dormitaba. De vez en cuando caía en un estado de sopor, para luego salir de él dando un respingo. Tenía el cuerpo tenso, especialmente el cuello. Sentía una fuerza opresora sobre el pecho, con algún que otro pinchazo en el corazón. No lograba dejar de prestar atención a cada uno de sus signos vitales; latidos, respiración...Inhalar y exhalar aire por la nariz, con la boca cerrada, lo sumía en ese estado de sopor, de ensueño. Pero allí su mente creaba visiones muy raras: serpientes, luces, figuras fantasmagóricas, etc. Al regresar al estado consciente, encendía la luz del velador junto a la cama, cuyo interruptor tenía al alcance de su mano. Entonces, su mente, en pocos segundos, recuperaba la cordura perdida en el breve lapso que había pasado en lo profundo de ese abismo nocturno. Tras ese segmento temporal de zozobra, a veces volvía a apagar el velador, dejando nuevamente el dormitorio a oscuras. En otras ocasiones, se levantaba de la cama e iba a beber un vaso de agua. Atravesaba descalzo el pasillo y el comedor, y ya en la cocina abría la heladera desde la cual la luz interna de la misma se proyectaba sobre las paredes y el mobiliario del ambiente. Él, sensibilizado como estaba, era invadido por un absurdo temor generado por una supuesta e improbable presencia extraña en el lugar. Se dejaba caer sobre una silla e, inerte, fijaba la vista en el sitio donde supuestamente había visto esa aparición, buscando constatar que allí no hubiera nada; y, en efecto, no lo había. Luego, superado el incidente, regresaba a la cama y retomaba el intento de dormirse.&lt;br /&gt;Algunas de esas noches, tenía sueños alucinógenos en los que se encontraba a un perro, o algo parecido, para hablar con mas propiedad. Era un can negro, pequeño, y poseía un solo ojo. Sí, uno solo. Le ladraba y gruñía con furia. Exhibía su dentadura en modo desafiante, y él no lograba escapar. Enviaba desde su cerebro la orden de abandonar la escena y ponerse a salvo, pero sus piernas, agarrotadas, no le respondían. Por lo tanto, quedaba siempre a su alcance, presa de ese engendro dueño de una mandíbula provista de filosos colmillos que, con un único mordisco, sería capaz de desgarrarle la carne en jirones. Encima, ese ojo, negro en la pupila y amarillo en la cornea, lo observaba. Era como si el órgano visual del perro tuviera la facultad de hipnotizarlo y paralizarlo, dejándolo despojado de toda capacidad de reacción. Permanecía a merced de ese animal hasta que, ya sin ninguna chance de sobrevivir a su inminente ataque, despertaba dando un estertoroso salto, como emergiendo desde una profundidad que no pertenecía a este mundo; un inframundo vedado a la mayoría de los mortales y del cual él, por razón nefasta y desconocida, poseía la clave de acceso gravada en su subconsciente. El susto le duraba unos minutos. Para calmarse encendía la luz una vez más y pensaba acerca de la simbología onírica, en la posibilidad de que esa pesadilla fuera portadora de un mensaje; que fuera una advertencia.&lt;br /&gt;A la mañana, despertaba cansado, sin haber descansado lo necesario. Pese a ello, iba a su trabajo sin problemas. Una vez que se alejaba de la casa, ya nada lo perturbaba. Su día transcurría con total normalidad. Al regresar al hogar, con la noche cubriendo la ciudad, se activaba el efecto que lo atormentaba sin darle un respiro.&lt;br /&gt;Una de esas noches, probó recitar los salmos bíblicos y logró que los cristales de la ventana temblaran peculiarmente. Esto lo condujo a argüir que esos fenómenos paranormales eran producidos por alguna fuerza demoníaca. Fue entonces que relacionó lo que estaba sucediendo con el templo umbanda con el que compartía la medianera. La Biblia era muy clara al condenar la idolatría desde su primer mandamiento: “No tendrás otro dios, porque Yo soy tu único Dios”.&lt;br /&gt;Buscó un bidón de nafta en la cochera, ese que guardaba por las dudas, y roció una parte del templo vecino con su contenido, después encendió un fósforo y lo lanzó sobre el combustible; todo comenzó a arder. Los bomberos llegaron cuando ya se había consumido más de la mitad de la edificación. A él se lo llevó detenido la policía sin que opusiera ninguna resistencia. Estaba seguro de haber hecho lo correcto, y confiaba en que Dios intervendría a favor de su pronto sobreseimiento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13958222-6893297334387687120?l=letrasdehorror.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://letrasdehorror.blogspot.com/2008/12/demonios-nocturnos-luciano-s.html</link><author>luciano_doti@hotmail.com (Luciano Doti)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-13958222.post-7968456184073455795</guid><pubDate>Sat, 25 Oct 2008 18:34:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-25T11:36:15.806-07:00</atom:updated><title></title><description>La paloma negra&lt;br /&gt; por Luciano Doti&lt;br /&gt;La tarde de un lunes cualquiera, Claudio sale a caminar, recorre algunas calles, conocidas para él, y se pierde en un entramado de ellas. Luego de dar vueltas, giros y contragiros llega a una plaza. La misma está desierta, entonces se sienta en un banco y el frío comienza a helarle la sangre. Así que, decide tomar alguna bebida de alta graduación alcohólica. Casi sin pensar, se desplaza por una de las arterias de ese barrio, que no vale la pena identificar, sobre todo teniendo en cuenta lo que va a suceder después. La cuestión es que al llegar a la puerta de ese bar, del cual no tiene conocimiento previo, ingresa, se sienta en una mesa junto a la ventana y pide su espirituosa bebida; ginebra para mas precisión. Después de un rato bebiendo de a sorbos ese veneno, su cuerpo se calienta y queda en un estado de ensoñación. Unos ruidos le llaman la atención; es una paloma negra, que utiliza su pico como una herramienta para embestir insistentemente contra el vidrio de la ventana; luego se vuela, y la mente de Claudio vuela con ella. En un instante se halla conduciendo una lancha; ahora no se trata de un entramado de calles sino de ríos, pero otra vez esta perdido. El lugar es algo así como el delta del río Paraná, sólo que los cursos que recorre se llaman Flegetone, Cocito y Aqueronte. Adelante y en lo alto, en vuelo triunfal, lo guía la paloma negra, y el la sigue detrás hasta el fin. La paloma se posa sobre una rama de ceibo en una isla, con su pico señala hacia abajo. Claudio amarra la embarcación en la orilla y salta a tierra firme, al caer sus pies se hunden  en el lodo; luego enciende una fogata porque el sol esta en su ocaso y la noche avanza; después se sienta bajo la atenta mirada de la paloma. Cuando la oscuridad ya le gano al día y sólo el fuego, único punto de referencia, brilla en el sitio, hace su aparición un espectro; el mismo le indica a Claudio que debe hacer una ofrenda a su líder. La ofrenda consiste en cavar un pozo y arrojar en el: primero leche y miel, después vino, y para terminar agua y harina; luego debe sacrificar a la paloma negra y ofrecer su sangre a los espectros para que se materialicen. Uno de los espectros se acerca a Claudio, este duda durante un instante si ofrecerle o no la sangre. Finalmente extiende su brazo y el espectro bebe. Luego de materializarse habla:&lt;br /&gt;-En esta isla vagamos los insepultos, condenados a deambular por aquí eternamente hasta que alguien se apiade de nosotros-Claudio cree reconocer esa voz, pero lo deja continuar su relato sin interrumpir-.Hace pocos años que abandoné el mundo en el que aún tu habitas, pero largo periodo paréceme a mí. Yo fui amigo tuyo en la infancia, por eso te pido que busques mis huesos en un lugar que te indicaré y les des sepultura, sólo así podré cruzar a la otra orilla y continuar mi viaje hacia el Hades.&lt;br /&gt;En la otra orilla, repite mentalmente Claudio, como un eco de la voz del espectro. Después deja por un momento a su fantasmagórico amigo y se acerca a la costa, un poco más allá divisa a una embarcación; la conduce un viejo. Una vez que Claudio está junto a él, el viejo ataviado con un andrajoso manto se apea, para que su pasajero pueda subir. Luego dice:&lt;br /&gt;-Mi nombre es Caronte, me envían para que te muestre la isla de los muertos. Esta noche te será revelada la verdad. Siempre te has preguntado por estas cosas y no hallabas el modo de averiguarlas, hoy has abierto la puerta.&lt;br /&gt;El viejo comienza a remar. Claudio en silencio acepta el derrotero propuesto por ese desconocido. Cuando por fin llegan a la otra orilla, el viejo le indica que descienda con un ademán de su brazo derecho. Claudio obedece y camina hacia el interior de la isla.&lt;br /&gt;Silencio, se siente observado, ¿pero por quien? Allí no hay nadie. Nadie que sea perceptible a sus sentidos; todos ellos tan terrenales, que le resultan inútiles en ese lugar. El aire es tibio, el cielo negro, decorado con pequeños brillos de metal. Está solo, pero se trata de una soledad que se siente, casi se la puede tocar. Se da cuenta que ha alcanzado un estado diferente, algo desconocido para él. Recuerda lo que le ha dicho el viejo que lo trajo hasta allí:”esta noche te será revelada la verdad”. El miedo del principio deja lugar a una curiosidad voraz. Se sorprende el mismo cuando se ve avanzando más. Un grupo de árboles frondosos le bloquea el panorama. El continúa su recorrido. Ya esta cerca de conocer todo, detrás de ese cordón de árboles está la verdad. Se introduce en ellos. Una rama le roza el hombro.&lt;br /&gt;-Señor, se quedo dormido, tenemos que cerrar-dice el mozo del bar, palmeándole el hombro.&lt;br /&gt;Claudio abona la cuenta y se va, está tan ebrio que no reconoce el camino que toma. Además, el sueño que tuvo le ha dado más confusión. No puede distinguir el sueño de lo real. Pero, ¿y si no fue un simple sueño, si se trato de un mensaje revelador? Uno se pasa la vida soñando, pero hay algunos de esos sueños que se los pueden sentir. Es una sensación como la que Claudio experimento en la isla de los muertos, un sexto sentido que se activa por desdoblamiento.&lt;br /&gt;Cuando Claudio me contó esto fuimos juntos a ese barrio, que no vale la pena recordar, habíamos llegado a la conclusión de que en ese bar se hallaba la puerta hacia otra dimensión; pero, por más que dimos vueltas, giros y contragiros por ese entramado de calles, no lo pudimos hallar. En un momento Claudio creyó reconocer el local, preguntamos, pero nos dijeron que allí jamás hubo un bar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13958222-7968456184073455795?l=letrasdehorror.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://letrasdehorror.blogspot.com/2008/10/la-paloma-negra-por-luciano-doti-la.html</link><author>luciano_doti@hotmail.com (Luciano Doti)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-13958222.post-406749196362488918</guid><pubDate>Sat, 30 Jun 2007 20:03:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-06-30T13:04:59.872-07:00</atom:updated><title></title><description>El abusador del oeste&lt;br /&gt;                                   Luciano Doti        &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue una tarde de abril a eso de las seis, justo al caer el sol. Luis subió a su auto, manejo hasta el centro comercial en Ciudadela, estaciono y entro como uno mas al área de compras, sin llamar la atención. Recorrió las góndolas en busca de lo que necesitaba, cuando lo encontró no le perdió pisada; era una mujer de unos veintiocho o treinta años. Manteniendo la discreción, la siguió al patio de comidas.&lt;br /&gt;Cuando la joven salió hacia el estacionamiento, Luis continuo detrás suyo. Ya era de noche y el sector en que ella había dejado el auto estaba poco iluminado. Escucho el eco de unos pasos. Un segundo después, Luis la tomo en sus brazos, la obligo a subirse la minifalda y bajarse la ropa interior. La tenia contra el rodado y la amenazaba con un cuchillo para que no grite. Luego se arrodillo, coloco su cabeza entre las piernas de ella y bebió la menstruación. Su instinto no había fallado; para Luis era fácil saber cuando una mujer tenia la regla y así obtener de ella la sangre que el necesitaba. Una vez que concluyo, subió a su auto y se alejo raudamente. La mujer quedo tan shockeada que asistió a la fuga de su dejador sin emitir palabra.&lt;br /&gt;Cuando la policía tuvo el caso en sus manos, no le dio demasiada importancia. Después de todo ni siquiera podía considerarse eso una violación, apenas abuso deshonesto, y la ola de delitos que abatía por esos días al conurbano bonaerense, una gran parte de ellos con victimas fatales, requería la mayor atención de los agentes.&lt;br /&gt;La semana siguiente se repitió un caso bastante parecido, pero esta vez se trataba de una adolescente de dieciséis años que volvía del colegio. La chica cursaba cuarto año en un colegio católico de Ramos Mejia, localidad lindante con Ciudadela, por lo que la policía no dudo en relacionar ambos casos; sobre todo después de que la victima confeso con vergüenza, y conmocionada hasta el llanto, que su abusador le había practicado sexo oral, y que justo ese día ella tenia la menstruación. Fue así que el caso tomo notoriedad. Los diarios mas sensacionalistas llegaron a dedicarle dos paginas al ”abusador de el oeste”.&lt;br /&gt;Luego de leer la noticia en el diario, Luis sintió temor, miedo a ser descubierto; una gran adrenalina corría por sus venas, y paso unos días encerrado en su casa.&lt;br /&gt;Néstor era un muchacho muy sugestionable, con poca personalidad, de carácter pusilánime e irresoluto, leyó la nota en el diario y lo invadió un impulso por hacer lo mismo. La idea de forzar una mujer a desvestirse y beber su flujo menstrual le resultaba interesante. Siempre había tenido mucho interés por las historias de vampiros y ahora sentía que era su momento.&lt;br /&gt;Esa noche, Néstor tomo alguna cerveza de mas, abono la cuenta al mozo y al levantarse se sintió un poco mareado. Salió del local con paso enclenque, pero sin perder el equilibrio; no era la primera vez que se pasaba de copas. Cuando estuvo afuera, decidió que volvería a su casa caminando; eso lo ayudaría a sentirse mejor. Hubo unos jóvenes, de esos que están en las veredas de los maxiquioscos, que se acercaron para pedirle una moneda, Néstor no quería problemas, así que metió las manos en sus bolsillos y extrajo veinticinco centavos para ellos. Los muchachos no parecían conformes con la magra recompensa, pero igual agradecieron. Un poco mas adelante, vio a una mujer que bajo del colectivo, iba sola, vestida con un jean y una remera de lycra. Debido al frió que había empezado a hacer a esa hora, llevaba una marcha apresurada; por eso no advirtió cuando Néstor la siguió detrás, abandonando la avenida e internándose en ese barrio poco iluminado. La  dama se pavoneaba con un andar que cautivaba a su perseguidor. El jean era ajustado, tanto como para que la mínima ropa interior se marcara, dejando como dibujado un trasero muy bien formado. Néstor tuvo una erección que le hizo olvidar la borrachera, miro para todos lados y cuando creyó estar seguro de que no había nadie, puso sus manos sobre el cuerpo de la mujer. Ella grito, y se escucho la orden de una tercera persona:&lt;br /&gt;-Alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El comisario con jurisdicción en la zona dispuso que se reforzara la vigilancia. El abusador del oeste seguramente volvería a hacer de las suyas, por eso en algunas esquinas de ese barrio había apostados policías, a la expectativa para desbaratar cualquier tipo de acción sospechosa.&lt;br /&gt;Uno de esos agentes era Pedro Gómez, se había incorporado como suboficial de la fuerza sin mucha convicción. Su novia había quedado embarazada, y el, un desocupado sin estudios secundarios, no había tenido otra opción que esa. Así que ahí estaba, custodiando una calle, esperando que no sucediera nada raro para poder volver a su casa. Por aquellos días, la ola de delincuencia se estaba llevando a varios camaradas. Para el, y los otros también, regresar al hogar y reencontrarse con su familia era un milagro que celebraba a diario.&lt;br /&gt;La noche transcurría, por suerte para Pedro, sin ningún sobresalto, cuando vio que se acercaba una mujer. Luego vio a un hombre. Pedro permaneció en su lugar contemplando la escena. El hombre se abalanzo sobre la mujer. El suboficial se sorprendió, pero, al escuchar los alaridos de la mujer, desenfundo su arma, se acerco unos pasos y dio una orden:&lt;br /&gt;-Alto!&lt;br /&gt;El sujeto masculino se dio a la fuga aprovechando la oscuridad; no le fue difícil llegar a la esquina, doblar y perderse en la noche. La mujer quedo atónita junto al policía que intentaba calmarla. Detrás de las puertas y ventanas, los vecinos eran curiosos testigos que se adivinaban sin dejarse ver, un poco por temor, y otro poco para que luego no los sorprendiera una maldita citación judicial que les hiciera perder una jornada de trabajo, con la angustiante situación económica que se vivía por esos días, cuando no el empleo mismo, para quienes estuvieran con un trabajo temporal.&lt;br /&gt;Cuando Néstor doblo en la esquina sentía palpitaciones en todo el cuerpo. El corazón le latía a una velocidad inconmensurable. Caminaba rápido pero sin correr. Aunque quería alejarse lo mas pronto posible del lugar de la escena, prefería hacerlo a media marcha para no llamar la atención. Al llegar a la otra esquina, cruzo a la vereda de enfrente, y luego doblo para tomar la calle paralela a la del hecho. Lo hizo describiendo una línea diagonal, y mirando hacia todas las direcciones. Ahora Néstor ya se sentía un poco mas aliviado. El aire llenaba sus pulmones. El corazón se serenaba, y hasta se permitía mirar al cielo y sentirse libre al abrigo de la luna.&lt;br /&gt;La mujer le dijo al policía que no se preocupe, y que mejor se iba porque en su casa el marido estaría esperándola. El policía le respondió que si eso quería, no había ningún problema; después de todo el agresor se había fugado, y no quedaba mucho mas por hacer. La mujer continuo su camino, Pedro Gómez, suboficial de policía, le miro el trasero, entonces a medida que ella se alejaba el se sintió con un problema menos, libre al abrigo de la luna.&lt;br /&gt;Néstor volvió a salir a la avenida. El frío lo había reanimado. Llevaba un paso veloz y estaba mentalmente ensimismado. Cruzo una de las calles transversales que cortaban la avenida. Al llegar casi a la mitad, un auto pequeño de tres puertas doblo a toda velocidad, el dio dos pasos atrás justo a tiempo; luego miro el semáforo frente a si, una diminuta figura humana iluminada en color rojo le indicaba que se detenga; volvió a subir al cordón y miro el otro semáforo, el de la avenida, era de giro, con una flecha iluminada en verde, espero a que pasaran uno, dos y tres autos delante de el, hasta que la figura humana frente a el ya no era roja sino blanca, entonces si, cruzo la calle y reanudo su camino. Mas adelante, al pasar frente a un bar, entro por un trago.&lt;br /&gt;Luis estaba en el sillón del living, con el control remoto en su mano derecha pasaba distraídamente todos los canales, tenia la mente en otra parte. Esa noche había luna llena, lo invadía una lujuriosa necesidad de sangre; el impulso se hacia incontrolable. Sonó el timbre. Se levanto para abrir y pregunto:&lt;br /&gt;-Quien es?&lt;br /&gt;-Soy yo Claudia.&lt;br /&gt;-Hola. Que te pasa? Estas agitada.&lt;br /&gt;-Me quisieron asaltar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad ella había notado que las intenciones del hombre que se le abalanzo encima eran otras, pero prefería darle esa versión a su marido.&lt;br /&gt;-En que lugar?&lt;br /&gt;-Aquí a tres cuadras, al bajar del colectivo. No fue nada-Dijo ella tratando de minimizar el hecho.&lt;br /&gt;-Voy a preparar la cena-Acoto ella para terminar con el tema.&lt;br /&gt;-Por mi no te molestes, voy a salir.&lt;br /&gt;Lorena era una chica de diez y seis años, su familia de clase media-baja. Se crió en el “Fuerte Apache”, aunque ella siempre prefirió referirse a su barrio con el nombre oficial de Barrio Ejercito de Los Andes. Su novio también era del mismo barrio. Estuvieron saliendo cinco meses hasta que ella quedo embarazada. Cuando el supo la noticia se enrolo en la policía, se casaron y alquilaron un departamento tipo casa en Ciudadela. Ahora, se estaba haciendo la hora en que su esposo llegaba a casa, cuando se percato de que no había gaseosa; así que decidió salir a comprar una. Le daba un poco de miedo salir sola tan tarde, pero el centro comercial no estaba lejos de su casa. Iba con un paso apresurado recorriendo el trayecto hacia el comercio, hasta que noto una perdida de sangre, nada de otro mundo, pero el asunto la preocupaba por temor a perder el embarazo. Entro rápidamente al centro comercial, tomo la gaseosa en sus manos, un paquete de apositos femeninos, paso por la caja y salió nuevamente afuera. En el estacionamiento del lugar un hombre la vio y comenzó a seguirla, sin acercarse demasiado.&lt;br /&gt;Esa noche Luis volvió otra vez al centro comercial de Ciudadela, cuando llego ya era casi la hora en que cierran. Dejo el auto en el estacionamiento y justo en el momento que estaba echándole llave a la puerta, su particular instinto se despertó. Su vista se clavo en una adolescente que salía del supermercado, con una bolsa en la mano. Luis decidió seguir a la joven sigilosamente para no llamar la atención. Cuando Lorena estuvo de vuelta frente a su casa y saco la llave, el hombre que la seguía se acerco mas, saco una navaja, se la coloco en el cuello a ella y la obligo a dejarlo ingresar al interior de la vivienda.&lt;br /&gt;El suboficial Gómez llego a la puerta de su casa después de cumplir la guardia, toco timbre y espero a que su esposa le abriera. Al no obtener respuesta le grito por la ventana:&lt;br /&gt;-Lorena, abrime, soy yo...!&lt;br /&gt;Nadie contesto. Busco la llave en el bolsillo y abrió la puerta. En el interior del hogar la volvió a llamar:&lt;br /&gt;-Lorena. Donde estas?-Dijo el.&lt;br /&gt;-En la pieza. Ayudame!-Respondió ella con un grito ahogado.&lt;br /&gt;Pedro se dirigió a la pieza; dentro de la misma su mujer ya casi desnuda, estaba sobre la cama. Luis lo estaba esperando con la navaja en la mano. Lorena al ver a su esposo le aviso:&lt;br /&gt;-Cuidado! Tiene una navaja.&lt;br /&gt;Pedro saco su arma reglamentaria y le disparo. Casi al mismo tiempo pregunto:&lt;br /&gt;-De donde salió este tipo?&lt;br /&gt;-Me ataco cuando estaba abriendo la puerta, venia del súper y...&lt;br /&gt;-Esta bien, no te preocupes. Estas bien?&lt;br /&gt;-Creo que si.&lt;br /&gt;Luis yacía en un charco de sangre. Ahora tenia todo un charco de sangre para el, pero no mucho tiempo para disfrutarla. Su respiración era dificultosa, de su tórax seguía saliendo sangre a borbotones. Con el ultimo aliento estiro su mano izquierda, se aferró a la pata de la cama y tras unas convulsiones murió.&lt;br /&gt;Al otro día, la prensa se ocupo del tema: “el abusador del oeste abatido por un policía”. Los medios sensacionalistas volvieron a dedicar dos paginas y varias horas de TV al tema. En algún lugar de la ciudad, Néstor se entero de la noticia, y solo después de verificar que su incidente no había trascendido, se sintió aliviado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13958222-406749196362488918?l=letrasdehorror.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://letrasdehorror.blogspot.com/2007/06/el-abusador-del-oeste-luciano-doti-fue.html</link><author>luciano_doti@hotmail.com (Luciano Doti)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></item></channel></rss>